Me gustaría tener una mirada penetrante para dejar huella en cada persona que me mire. Ser como el viento fuerte, arrasando cada centímetro de mi alma, devastándola a su paso. Romperme el corazón al escuchar la triste canción del vals de Amelie tocada a piano. Andar por las frias calles de Paris en pleno mes de enero donde el cielo gris inunda cada rincón de la ciudad y el frio se apodera de los sentimientos.

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