Tú tarjeta cliente es como una prenda de abrigo de cashmire a mitad de precio. La primera vez que la ves te promete ser tu mejor amiga. Hasta que la miras de cerca y te das cuenta que no es de cashmire. Al llegar el invierno descubres que esa prenda no es en realidad tu amiga. Deberias haber leido la letra pequeña y haberte fijado donde te metias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario