"Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Bienvenidos al gran tópico escuchado por toda la demografía ecuménica en un sinfín de jergas. Pero resulta que estamos ante una gran evidencia. Los adjetivos que nos identifican a cada sujeto son la arrogancia, la hipocresía y la vanidad, derivando en arrogantes, hipócritas y vanidosos. Estos epítetos que se nos atribuyen desatan en la mayoría de las veces en consecuencias fatales.
Prueba de ello, yo he perdido a la persona que en realidad quería. Me he tenido que dar cuenta ahora de lo que en verdad sentía. Sí, ahora. Él tiene una nueva vida con otra persona y yo por ser completamente imbécil, no puedo recuperarlo. Aunque duela, c'est la vie.
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